Por: Ana Mercedes Miranda
Hay un nuevo valor de las letras, en Sensuntepeque. Los llaman valores emergentes porque han surgido como un estallido, en donde se creía que solo había quietud. Se trata de la Sra. Ingrid Martínez de Lacayo, hija de los esposos, Ing. Álvaro Ernesto Martínez (ya en el huerto celestial) e Isidora Milagro Rivas Quinteros.

Quienes la conocimos desde hace varios años, la vimos como una joven esposa y madre, muy entregada a su hogar.
¿PERO DESDE CUÁNDO Y POR QUÉ DECIDIO ESCRIBIR?
Ella explica que siempre gustó de escribir cartas, notas o dedicar palabras a las personas de su aprecio.
HUBO ALGO, SIN EMBARGO, que fue el máximo detonante: “Cuando atravesé una situación personal sumamente difícil. Mientras la vivía, con gran impotencia y tristeza, pensé que debía plasmar esos sentimientos, y así comencé a escribir, a dibujar con letras lo que sentía”, manifiesta.

Luego de esa etapa inicial, se dio cuenta de que le gustaba expresar su sentir, sus pensamientos más profundos. Así, continuó con la pluma, y se dejó llevar por su sensibilidad que la condujo al maravilloso mundo literario.
¿QUÉ TEMAS PREFIERE ABORDAR? Le encanta escribir acerca de temas que aluden a la violencia contra la mujer, sobre amor romántico, amores imposibles, desamor, corazones rotos y poesía social.
Su forma de escribir es prosa poética, es decir un estilo muy libre que le permite soltar y dar forma a todo lo que la inspira. Afirma que también ha explorado escribir en rima, y cuenta con poemas en ese estilo.
SU PARTICIPACIÓN EN RECITALES

Ya lo ha hecho. Por ejemplo, su primera intervención fue como invitada a una peña cultural con fines benéficos. Ahí, comenzó a compartir con el público. Luego, tuvo la invitación del escritor y poeta Alberto López Serrano, para que en La Galera Teatro y Café (San salvador), expusiera sus versos, junto a otras poetas.
ES VERSÁTIL. También escribe artículos de opinión, ya sea sobre derechos humanos, violencia contra la mujer, desigualdad, problemas sociales, migración, cultura y artes. Además, realiza investigaciones sobre temas específicos que le interese tocar, antes de escribir sobre ellos. “Me gusta que vayan bien documentados”, afirma.
¿QUÉ OPINA ACERCA DE LA LITERATURA, EN CUALQUIERA DE SUS RAMAS (poesía, cuento, novela, etc.) DEJA UNA ENSEÑANZA EN LOS LECTORES, O CREE QUE DEBE ESCRIBIRSE SOLO POR HACERLO?

“Mi sentir es que todo lo que hagamos en esta tierra, debe tener un fin principal. Para mí es que todo debe conllevar beneficio para la humanidad. No excluyo a las letras de este ejercicio. Todo lo que escribamos debe ser para edificar. De este modo, un libro, un cuento, una novela, un poema, debe tener poder transformador para las personas y, por ende, a la humanidad”, finaliza.
¿EN SU FAMILIA HUBO O HAY ALGUIEN QUE LA HAYA INSPIRADO PARA ABRAZAR EL CAMPO DE LAS LETRAS?
Con gran seguridad, responde que su hijo Emerson (poeta y pintor sensuntepecanito), ha sido para ella una luz, desde que nació. “Él ha inspirado mi vida, y no solo para escribir, sino que en distintas actividades, a las que llamo maravillosas”, puntualiza.
¿QUÉ DIRÍA A QUIENES SE INICIAN EN EL CAMPO LITERARIO, EN EL QUE JAMÁS SE DEJA DE APRENDER?
Ingrid siente que escribir es bonito, aunque acepta que no es tarea fácil. Considera que el trabajo de hombres y mujeres de pluma es una gran responsabilidad. “Hacerlo requiere de aprendizaje constante, junto a la paciencia, disciplina y humildad”, finaliza.
Este es uno de sus escritos
UNA MADRE SOLTERA EN NAVIDAD.
Escrito por Ingrid Martinez.
Hace algunos años llegó a mi vida un humanito que vino a darle Alegría a mi vida, un bebé que crece cada día más y con él mis responsabilidades, siempre preguntan quién es el papá y a veces no me gusta darle explicaciones de mi vida privada a los demás, peor aún, si mi hijo está en frente.
La sociedad me ha culpabilizado siempre por ser madre soltera, por no cuidar el hogar, por no aguantar para que mi hijo tenga un “papá”.
Me miran como una mujer de menos valor, como si por no tener un compañero he dejado de ser un ser humano y una mujer que tiene un valor.
Esta navidad, pude darle a mi hijo una mudada de ropa nueva, un par de zapatos sencillos pero bonitos, y tendremos un sabroso pollo y arroz en navidad, le compré un regalo por su edad, varios carros de todos los tamaños, tuve que trabajar más, para que me hijo tenga su navidad, pero para mí, hoy no hubo ni ropa, ni zapatos ni ese vestido que tanto deseaba.
Porque recuerden soy mamá soltera que trabaja el día a día por mi hijo y para no dejarlo solo soy emprendedora, pero me gusta lo que hago.
Compartí esta historia no para dar pena, sino para recordarle al mundo que una madre soltera no la tiene fácil, que la carga en 100 por ciento suya, porque lo que el padre aporta apenas es $1.50 diario para su hijo, y todavía obligado por la ley, y a mi cargo está el 95 por ciento de las necesidades emocionales, físicas y mentales de mis hijos, vivienda, cuidados, comida, escuela todo corre por mi cuenta.
Solo espero el día en que el aporte del padre sea el 50 por ciento en todo sentido que sea padre y también cumpla dignamente para darle una buena vida a su hijo.
Aunque se que no todas las mujeres tienen oportunidades como yo, algunas no tienen la cena de esta noche, otras no pudieron comprarle ni siquiera una ropa americana a sus hijos mucho menos zapatos, y de regalos ni hablar.
Me despido con estas palabras: “
Sociedad deja de mirarme con desprecio y lastima y valora mi trabajo y orgullo con el que aun sola amo y corro con toda la responsabilidad de mi hijo”.
