En redes sociales muchos salvadoreños y creadores de contenido celebran los despidos de cientos de trabajadores del sector público, que desde éste 23 de diciembre pasaron a la fila de desempleados y entre ellos hay médicos, enfermeras, paramédicos, vigilantes y personal administrativo que dejó su vida en los pasillos de algunos nosocomios de la capital.
En medio de la pandemia de Covid-19 a esa gente se le llamó héroes sin capa porque expusieron sus vidas para atenderte a miles de enfermos que llegaron boqueando a los hospitales, y sin importar que podían morir en esa labor humanitaria, cientos de los ahora despedidos no vieron colores políticos y realizaron su trabajo con esmero, valentía y humildad.
Los que ahorita alzan la vos despotricando contra los despedidos, con seguridad estaban escondidos en sus casas para no ser víctimas del mortal virus. Pero también, se les olvida que cientos de médicos, enfermeras, personal de limpieza y paramédicos, murieron con las botas puestas atendiendo a sus pacientes afectados por el coronavirus.
Lamentablemente, tras un celular o una computadora el creador de contenido o el internauta común, generaliza que todos los empleados de salud son inútiles, bueno para nada, desgraciados, que dejan morir a los pacientes, que son inhumanos y que merecen ser despedidos con una patada en el trasero. Sin embargo, muchos de los ahora desempleados fueron buenos trabajadores, dedicados a sus labores diarias y que dieron la vida por su paciente, pero no se les reconoce absolutamente nada y salen por la puerta trasera, sin pena ni gloria.
No hay una cifra oficial del número de despedidos y mucho menos se dan las razones que obligó al Estado a prescindir de esa gente. De ahí que la vox populi dice que de tajo se fueron al menos mil doscientos empleados del Hospital Nacional Rosales y que quedó al frente un reducido número de médicos y enfermeras atendiendo emergencia y área de nefrología. Pero no solo del Rosales se reportaron despidos, también se dice del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) y del Fondo Solidario para la Salud (FOSALUD).
“Se nos ha despedido de forma verbal y será recursos humanos quien indique qué cantidad de dinero se nos dará”, dijo una empleada despedida del Hospital Rosales y agregó que, le dieron la opción de firmar la renuncia voluntaria y que por ello recibirían $6,800, pero que quedaban penalizadas para no trabajar con el Estado por cinco años.
En cuanto a la indemnización se dijo que sería conforme a la ley que ellos (diputados) crearon y otros que prefirieron el anonimato explicaron que, la indemnización sería entregada de forma tardía porque ese dinero no estaría contemplado en el Presupuesto General de la Nación del 2026.
Entre los comentarios negativos en redes sociales de los despidos del sector salud podemos leer: Walter G. opinó: “Que bueno, ojalá ahora contraten a personas que amen su trabajo y que hagan las cosas bien”.
Octavio G: “Mucho les van a dar para como trataron a la gente humilde ahora que sigan en sus teléfonos sin atender a los pacientes que de burla lo hacían. Ahora sigan indignados los perros estos”.
Romero G: “Cuando mi tío acabo con morosos jamás me lo imaginaba por como estaban las cosas y ahora si esto es cierto. Este tipo es otro nivel, su día llego tantos años maltratado los enfermos cuánta gente sufrió en sus manos, se creían dioses en esos lugares y ahora se les llegó su día, lloren. Jamás pensé que mis oídos escucharían esto, pero se llegó a los intocables, a los inmortales, a los todopoderosos, se les llegó su día. La justicia tarde pero no se olvida”.
El Observador de la Realidad escribe en X: “Excelente, es necesario despedir a todo ese personal q por años trato mal al usuario, 0.0 atención al cliente. Aquí lo que importa es el USUARIO, no esos empleados aprovechados. Relevo generacional urgeeer”. “Excelente noticia. Es necesario acabar con el cáncer desde adentro. Esos empleados por años se han aprovechado de sus puestos y han dado un mal servicio al usuario. Hoy es tiempo de poner personal con visión de servicio al usuario”.
