Este 11 de febrero se cumplieron 55 años del secuestro del empresario Ernesto Regalado Dueñas, supuestamente por “El Grupo”, una guerrilla que habría sido creada y financiada por la extinta Guardia Nacional, pero la culpa recayó a grupo de universitarios que poco después crearon el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y que formó parte de la fundación del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Ese mismo brazo armado del FMLN señalado de dar muerte al poeta, Roque Dalton y al industrial, Roberto Poma.
El secuestro de Ernesto Regalado Dueñas fue en San Salvador. Él, formaba parte de una de las familias más poderosas de El Salvador y por ello pretendían canjearlo por una fuerte cantidad de dinero a cambio de respetarle la vida.
En su momento se dio a conocer que los de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Guatemala (FAR) supuestamente pedían dos millones de colones, pero nunca se exigió rescate y la familia estaba dispuesta a pagar ese dinero a cambio de recuperar la libertad de su ser querido. Sin embargo, el cuerpo del empresario apareció el 19 de febrero en una calle de San Antonio Abad, con dos balazos en la cabeza, atado de pies y manos, con los ojos vendados con cinta adhesiva, el rostro desfigurado y con los testículos destrozados.
Ernesto Regalado Dueñas viajaba a bordo de un vehículo Volkswagen color gris, pero nunca llegó a su oficina y la mañana de su privación de libertad, solamente se había despedido de su esposa, Helen O´Sullivan. Su vehículo apareció abandonado y con un mensaje de “El Grupo” de las FAR. El mensaje era claro de que era un secuestro con fines económicos, pero en la práctica, era una trama política y sangrienta usada por dictadores de Centro América.
Jorge Pinto, en su libro titulado “El grito del más pequeño” escribe: “He sostenido la tesis de que “El Grupo” nunca existió… y reafirmo que Regalado Dueñas fue capturado y asesinado por el régimen, por una guerrilla creada y financiada por la misma Guardia Nacional.”
Se cree que no se trató de un secuestro insurgente, sino de una operación de inteligencia militar, disfrazada de guerrilla, con un doble objetivo: aterrorizar a la oligarquía y justificar una ola de represión con el trasfondo político.
Por ese hecho fue capturado el general José Alberto Medrano, exdirector de la Guardia Nacional. Documentos lo vinculaban a un plan para usar a Ernesto Regalado como figura presidencial con apoyo de la élite empresarial, mientras él mantenía el control desde los cuarteles. Su captura y posterior caída mostraron un choque interno de facciones militares.
El magnicidio sirvió para disciplinar a los sectores empresariales críticos y, al mismo tiempo, para criminalizar a estudiantes y opositores acusados falsamente de integrar “El Grupo”. Aquella farsa judicial llenó cárceles y sembró miedo. En esa sombra de sospechas, nació el germen de lo que luego se conocería como el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), organización que desde el inicio cargó con la marca de la infiltración y la manipulación estatal.
