Este viernes 6 de marzo se cumplió un año más de la implementación de la reforma agraria en El Salvador, sin embargo, lo que en el pasado fue de un día de alegría en algunos sectores del país, en esta ocasión el aniversario paso sin pena ni gloria y los únicos que recordaron ese proceso en que las tierras de los terratenientes pasaron a cooperativas de campesinos, fueron las cuentas de X y de Facebook que cada día dan a conocer hechos históricos del país y de Centro América.
En la madrugada de ese día, elementos de la Fuerza Armada llegaron a las propiedades a intervenir en todo el territorio nacional. La medida fue impulsada por la Junta Revolucionaria de Gobierno, integrada por civiles y militares reformistas como Guillermo Manuel Ungo, Román Mayorga Quirós, José Antonio Morales Ehrlich, Jaime Abdul Gutiérrez y Adolfo Arnoldo Majano.
Con ese proceso se dijo que se buscaba una distribución equitativa de la riqueza nacional, mejorar la vida de los campesinos y, en gran medida, como un plan de contrainsurgencia patrocinado por el gobierno de los Estados Unidos para evitar el apoyo campesino a la guerrilla del Frente Farabundo Martí para Liberación Nacional (FMLN).
La ejecución de la reforma agraria quedó en manos del Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA). En realidad, hoy día son muy pocas las cooperativas que han logrado sobrevivir a la administración de sus socios, que incluye con la ambición de poder y de vivir con comodidades de la clase alta.
Inicialmente la reforma agraria en El Salvador se implementó en tres fases, siendo primera la expropiación de grandes haciendas de más de 500 hectáreas, que buscaba redistribuir riqueza, aunque enfrentó limitaciones técnicas, financieras y de mucha violencia.
La fase dos contempló la expropiación de tierras de entre 150 y 500 hectáreas, pero no se ejecutó a plenitud por las resistencias políticas y la fase tres permitía transferir parcelas menores de 100 hectáreas a pequeños agricultores y fragmentó la propiedad.
Al menos la Confederación de Federaciones de la Reforma Agraria Salvadoreña (CONFRAS de R.L) llegó a registrar a 130 cooperativas de la Reforma Agraria y a 12 Asociaciones agropecuarias y federaciones conformadas por cooperativas, entre ellas:
• Federación de Cooperativas de La Reforma Agraria Región Oriental (FECORAO De R L)
• Federación de Cooperativas de La Reforma Agraria Anastasio Aquino (FECORA De R L)
• Federación de Cooperativas de La Reforma Agraria Salvadoreña (FECORASAL)
• Federación de Cooperativas de La Reforma Agraria Región Paracentral (FECORACEN De R L)
• Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias (FENACOA De R L)
• Federación de Cooperativas Agropecuarias del Norte De Morazán (FECAMM De R L)
• Asociación Salvadoreña de Integración al Desarrollo (ASID)
• Asociación Agropecuaria Mujeres Produciendo la Tierra (AMSATI De R L)
• Asociación de Productores Amaneciendo en el Campo De La Libertad (ADEPAL De R L)
• Comité Nacional De Jóvenes Cooperativista De CONFRAS (CNJ)
• Comité Nacional De Educación De Genero De CONFRAS (CNEGC)
• Comité Nacional De Empresarialidad Cooperativista De CONFRAS (En Construcción)
La reforma agraria en El Salvador inició el 6 de marzo de 1980 mediante el Decreto 153, con la misión de la reestructuración de la tenencia de la tierra impulsado en el contexto de la guerra civil para disminuir la desigualdad y frenar el auge que en ese momento tenía la insurgencia. Era una especie de estrategia para que el país no cayera en manos del FMLN, como sucedió en Nicaragua que a fuerza de metralla llegó al poder el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), con Daniel Ortega a la cabeza.
En síntesis, la reforma agraria tuvo un impacto limitado, afectando aproximadamente el 15 por ciento de la tierra cultivable. Ese proceso fue considerado como una “deuda histórica” con resultados insatisfactorios en equidad y modernización agrícola.
Se implementó en medio de una intensa violencia, incluyendo la represión contra dirigentes y técnicos cooperativistas. Las parcelas asignadas en la fase tres a menudo eran insuficientes para la subsistencia y carecían de asistencia técnica.
Ya pasaron más de cuatro décadas y la reforma agraria de 1980 sigue siendo uno de los episodios más debatidos y significativos en la historia social de El Salvador.
