
Octubre no es solo el mes del otoño y los colores cálidos; también es el Mes de Concientización sobre la Violencia Doméstica, una fecha que busca dar voz a millones de personas que sufren en silencio. De acuerdo con datos de Centers for Disease Control and Prevention, 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 4 hombres en Estados Unidos ha experimentado algún tipo de violencia física, psicológica o sexual por parte de su pareja a lo largo de su vida.
Para la comunidad latina, este tema tiene particular relevancia. Según National Latino Network, el 34 % de las mujeres latinas ha vivido situaciones de abuso de pareja. Sin embargo, menos del 20 % denuncia, debido al miedo, el estigma cultural y las barreras del idioma.

“La violencia doméstica no discrimina, pero las barreras culturales y migratorias hacen que muchas mujeres latinas enfrenten aún más obstáculos para buscar ayuda”, explicó María Torres, defensora comunitaria en Casa de Esperanza. “Hablar de este tema salva vidas”.
La violencia doméstica no solo afecta a la víctima directa: también impacta a niños, familias y comunidades enteras. Expertos destacan que los menores que crecen en hogares violentos tienen un 60 % más de probabilidades de repetir ciclos de abuso en su vida adulta.
Durante octubre, organizaciones locales y nacionales realizan campañas de prevención, talleres informativos y líneas de ayuda para empoderar a las víctimas y promover relaciones sanas. Una de las herramientas más importantes es la National Domestic Violence Hotline, que ofrece apoyo en español y está disponible 24/7 al 1-800-799-7233.

“Hablar es el primer paso para sanar”, recordó Torres. “Romper el silencio puede salvar tu vida o la de alguien que amas”. Si tú o alguien que conoces está en peligro, busca ayuda inmediata. La violencia doméstica no es un asunto privado: es un problema social que todos debemos enfrentar juntos.
Department of Health and Human Services (HHS) es una agencia del gobierno federal de los Estados Unidos encargada de proteger la salud pública y ofrecer servicios sociales esenciales. Supervisa programas nacionales de salud, bienestar y seguridad sanitaria que afectan directamente a millones de personas.

Casa de Esperanza: centro de recursos sin fines de lucro enfocado en la prevención y atención de la violencia doméstica en comunidades latinas; desde 1982 desarrolló servicios directos (refugio, líneas de crisis, defensa legal) y formación técnica para organizaciones que atienden a Latinas. Es notable por haber sido una de las primeras organizaciones latinas en EE. UU. dedicadas a violencia de pareja y por su alcance nacional como centro de referencia y capacitación.
