El candidato a la Cámara de Representantes de Estados Unidos, por el Partido Republicano, Distrito 10 de Virginia, Dave Beckwith, dice que su postulación se debe a que “creo en el Sueño Americano; no como un eslogan, sino como una promesa real y alcanzable de que, si te esfuerzas, puedes construir una buena vida, comprar una casa, formar una familia y dejar algo mejor para la próxima generación”.

“Esa promesa es el cimiento sobre el que se construyó este país; sin embargo, hoy en día, demasiadas familias del Distrito 10 de Virginia, sienten que se les escapa de las manos, y muchos jóvenes han dejado de creer que sea algo real. Me postulo para cambiar eso”.
LA FE EN ESE SUEÑO SE ESTÁ DESVANECIENDO

El candidato expresa que las cifras lo confirman. Una encuesta reciente de WSJ-NORC reveló que casi el 70 % de los adultos estadounidenses afirma que el Sueño Americano ya no es válido o que nunca lo fue. Este es el porcentaje más alto registrado en los casi 15 años que lleva realizándose dicha encuesta.
Entre los estadounidenses menores de 30 años, esa desilusión es aún más profunda: menos del 20 % confía en que el gobierno federal hará lo correcto la mayor parte del tiempo, y solo el 16 % cree que la democracia funciona bien para ellos.

Las razones son evidentes. Los precios de la vivienda han subido tanto que ser propietario parece una fantasía, incluso para quienes han hecho todo correctamente. El sistema fiscal penaliza a las personas por una inflación que escapan a su control. Toda una generación se gradúa con deudas y con cada vez menos opciones de desarrollar una carrera profesional que les permita saldarlas.
Además, un número creciente de jóvenes estadounidenses —el 62 % de los que tienen entre 18 y 29 años, según una encuesta reciente— afirma tener ahora una opinión favorable del socialismo.

No creo que ese auge se deba realmente a una cuestión ideológica. Creo que se trata de la falta de esperanza. Cuando la gente deja de creer que el trabajo duro conduce a alguna parte, empieza a buscar a alguien que le prometa un atajo, aunque sea falso. La respuesta a esto no es criticar a los jóvenes por perder la fe, sino darles motivos para volver a creer en ella.
POR QUÉ ELEGÍ EL PARTIDO REPUBLICANO
Nuestro sistema bipartidista surgió de nuestra estructura constitucional. Los Padres Fundadores no planearon originalmente la existencia de partidos, pero estos surgieron casi de inmediato porque la gente necesitaba una forma de organizarse en torno a principios compartidos. Un partido no es una sola persona ni una voz monolítica; es una coalición que trabaja para encontrar puntos en común.

Elegí el Partido Republicano por los valores que ha defendido desde su fundación. Somos el partido de Abraham Lincoln, nacido de la necesidad moral de acabar con la esclavitud y preservar la Unión. Ese legado de libertad y plena ciudadanía para todos los estadounidenses es el cimiento sobre el que se construye todo lo demás.
Mi propia filosofía política se forjó durante la era de Reagan y su política de “paz a través de la fuerza”. Su convicción de hacer crecer la economía mediante un gobierno limitado, y su enfoque en unir al país en lugar de dividirlo, siguen guiando mi manera de entender el servicio al distrito 10 de Virginia.

El partido ha evolucionado en los últimos 40 años —con figuras como Newt Gingrich, la familia Bush y Donald Trump—, pero su esencia se ha mantenido: impuestos bajos, responsabilidad fiscal, apoyo a los hombres y mujeres que mantienen seguras a nuestras comunidades y la creencia de que el gobierno federal debe hacer solo lo verdaderamente necesario, dejando el resto a los estados y a los propios ciudadanos.
POR QUÉ ME PREOCUPA EL OTRO CAMINO
Hace cuarenta años, el Partido Demócrata era el partido de los trabajadores y de la clase obrera, con un espacio real para la diversidad de opiniones sobre cuestiones económicas y sociales. Hoy en día, su ala dominante ha adoptado un enfoque que favorece un gobierno expansivo, un gasto ilimitado, impuestos más altos y una política de identidad que, con demasiada frecuencia, desplaza las preocupaciones prácticas de las familias comunes.

Cuando un partido empieza a priorizar la experimentación social sobre la seguridad de nuestras calles o la estabilidad de nuestra economía, pierde de vista lo que la mayoría de la gente realmente necesita de su gobierno. Y cuando ese vacío no se atiende, se abre la puerta para que sectores más a la izquierda —como los Socialistas Democráticos de América— lo ocupen atrayendo a jóvenes que sienten que nadie más se hace eco de su frustración.
No creo que la respuesta a esa frustración sea que el gobierno prometa una vez más resolverlo todo. Creo que consiste en demostrar que el éxito y las oportunidades siguen estando a su alcance si se les da margen para construirlos por sí mismos, en lugar de que el gobierno se interponga en su camino.
DATOS

Dave Beckwith sirvió en la Fuerza Aérea de los EE. UU., retirándose en 2017. Obtuvo una licenciatura en ingeniería aeroespacial en la Universidad de Notre Dame, una maestría en ingeniería mecánica en la Universidad de Dayton y completó estudios de posgrado en la Escuela de Guerra del Ejército de los EE. UU. (United States Army War College).
Dave Beckwith ha dedicado su carrera a realizar una labor de la que la mayoría de la gente nunca oye hablar.
Durante más de tres décadas, ha servido al país en cargos que requerían gestionar algunos de los programas de seguridad nacional más complejos y delicados del gobierno federal.

Más recientemente, Dave se desempeñó como Subsecretario Adjunto de Defensa; allí dirigió un equipo de 95 personas y supervisó una cartera de 500.000 millones de dólares que abarcaba sistemas espaciales, defensa nuclear, defensa antimisiles e inteligencia nacional.
Anteriormente, lideró la supervisión de adquisiciones para los principales sistemas de la Comunidad de Inteligencia, incluidos programas de la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), la NSA y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA).
En términos sencillos, era responsable de garantizar que los sistemas que mantienen segura a Estados Unidos se construyeran correctamente, dentro del presupuesto y a tiempo.
