
La cultura, las tradiciones y la identidad de los pueblos latinoamericanos fueron protagonistas el pasado 23 de agosto de 2026, durante la gala del Miss Internacional del Folklore 2026, realizada en Virginia, donde representantes de 14 países se reunieron para mostrar al público la riqueza cultural de sus naciones, evento organizado por Expomundo y su fundadora Marianela Núñez.
El certamen contó con participantes de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, convirtiendo al DMV en un escenario para la diversidad cultural latinoamericana.

Más que un concurso de belleza, la gala puso en escena trajes tradicionales, música, danzas, costumbres y expresiones culturales que forman parte de la identidad de cada país. En ese sentido, el folklore se convirtió en un vehículo para transmitir conocimientos y tradiciones entre generaciones.
PANAMÁ Y BOLIVIA, GANADORES

La panameña Ángela Ennett fue coronada Miss Internacional Embajadora del Folklore 2026, reconocimiento que destaca su representación y promoción de las tradiciones culturales de su país.
La corona de Miss Internacional del Folklore 2026 correspondió a Ivana Ortuño Lazo, representante de Bolivia, quien se convirtió en una de las grandes protagonistas de la jornada.

El cuadro de ganadoras quedó conformado de la siguiente manera: Miss Internacional Embajadora del Folklore 2026: Ángela Ennett — Panamá.
Virreina Miss Internacional Embajadora del Folklore 2026: Zoraida Oliver — Venezuela. Miss Internacional del Folklore 2026: Ivana Ortuño Lazo — Bolivia. Virreina Internacional del Folklore 2026: Mariana Alejandra Alcalá — Perú.
PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL

La importancia de eventos como este trasciende la competencia. Para la UNESCO, el patrimonio cultural inmaterial comprende prácticas y expresiones que las comunidades reconocen como parte de su identidad y que son transmitidas de generación en generación. Su inventario internacional incluye actualmente 849 elementos, correspondientes a 157 países y cinco regiones, de acuerdo con los datos publicados por la organización.

Dentro de este patrimonio se encuentran expresiones como música, danza, rituales, conocimientos tradicionales, artesanías, narraciones y celebraciones populares. UNESCO señala que estas manifestaciones son parte de un patrimonio vivo que necesita ser preservado y transmitido a las nuevas generaciones.
América Latina posee una importante presencia dentro de estas expresiones reconocidas internacionalmente. Entre ellas se encuentran tradiciones como el Carnaval de Oruro de Bolivia, inscrito por UNESCO, y más recientemente el joropo de Venezuela y la música y danza aimara de Moquegua, Perú, incorporados a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2025.

HISTORIA COLECTIVA
Estos reconocimientos muestran que detrás de un traje, una danza o una pieza musical existe una historia colectiva que conecta a las comunidades con sus antepasados y con su territorio.
La realización del certamen en Virginia también refleja el papel que desempeña la región de Washington, D.C., Maryland y Virginia como espacio de encuentro de comunidades provenientes de diferentes partes del mundo.

La gala de 2026 dejó un mensaje que va más allá de las coronas. Las participantes no solamente representaron países; llevaron al escenario historias familiares, símbolos nacionales, tradiciones y expresiones culturales.

En una región tan multicultural como el DMV, encuentros de esta naturaleza adquieren especial relevancia: permiten que las comunidades migrantes mantengan vivas sus raíces y, al mismo tiempo, ofrecen a las nuevas generaciones una oportunidad para conocer, valorar y sentirse orgullosas de la cultura que heredaron.
Porque el folklore no es solamente una danza o un traje tradicional: es memoria, identidad y una forma de contarle al mundo quiénes somos.
