En un hecho insólito al interior de una iglesia, el sacerdote Patricio Sánchez Molinari falleció la noche de este sábado durante la celebración de una misa en la ciudad de Guayaquil, de Ecuador, luego de que una pesada cruz que formaba parte del altar mayor se desplomara y lo golpeara en la cabeza.
De acuerdo con la información difundida sobre el suceso, el accidente ocurrió mientras el religioso oficiaba la ceremonia, provocando una tragedia ante los feligreses, quienes quedaron conmocionados por lo ocurrido. El sacerdote era párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
La Arquidiócesis de Guayaquil, a través de un comunicado firmado por el cardenal Luis Cabrera Herrera, ha expresado su profundo pesar y se ha unido en oración por el eterno descanso de su alma, trasladando su cercanía y afecto a la comunidad redentorista, familiares y amigos. Que el Señor lo acoja en su Reino y conceda consuelo a quienes lloran su partida.
Uno de los detalles que más ha llamado la atención es que, minutos antes del accidente, Sánchez Molinari reflexionó sobre la muerte durante su homilía y expresó: “Un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir, y a veces el tiempo que hemos utilizado en cosas que no tienen tanto sentido es el tiempo que dejamos de dedicarle a Dios”. El sacerdote no imaginaba que moriría minutos después.
Las palabras del sacerdote, pronunciadas poco antes del fatal incidente, han generado conmoción entre quienes presenciaron el hecho y las personas que conocieron la noticia a través de las redes sociales.
