Thursday, September 3, 2026
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Gobernadora de Virginia anuncia la restitución del derecho al voto para 100.000 virginianos

  La gobernadora Abigail Spanberger se unió a líderes de todo el país en el Monumento a Lincoln, en Washington D. C., para conmemorar el aniversario de la Marcha sobre Washington de 1963 y honrar a las generaciones de estadounidenses que marcharon, se organizaron y se sacrificaron para ampliar la promesa de la democracia estadounidense.

En su intervención, la gobernadora Spanberger rindió homenaje a los líderes y ciudadanos comunes cuyo valor sigue impulsando los derechos civiles y el derecho al voto; reflexionó sobre los avances del Estado para garantizar que todo ciudadano elegible pueda participar plenamente en nuestra democracia e instó a los virginianos a hacer oír su voz en las urnas.

La gobernadora también anunció que, desde que asumió el cargo en enero, su administración ha restituido el derecho al voto a 100.000 virginianos que habían estado encarcelados anteriormente. Virginia es uno de los tres estados cuya constitución priva permanentemente del derecho al voto a los ciudadanos con condenas previas por delitos graves (*felonies*), dejando la restitución de derechos totalmente a discreción del gobernador.

SÍNTESIS DEL DISCURSO DE LA GOBERNADORA

  “Soy Abigail Spanberger y me enorgullece servir como la 75.ª gobernadora del Estado de Virginia. Presté juramento en enero de este año y, tras unos seis meses de gestión, protagonizamos una noticia importante. Resulta que había tomado la decisión de restituir el derecho al voto a 66.000 virginianos.

  Personas que habían sido condenadas anteriormente por un delito grave, que habían cumplido su pena, regresado a casa y que simplemente deseaban la dignidad de poder participar plenamente en nuestra democracia.

  El derecho al voto es más que una papeleta electoral; se trata de si creemos que cada persona debe tener voz en nuestra democracia, y yo así lo creo.

  Se trata de si creemos que nuestros conciudadanos merecen la dignidad de ser escuchados, y yo así lo creo. Se trata de si creemos que podemos generar un cambio cuando unimos nuestras voces; y yo sí lo creo.

  Y se trata de si creemos que nuestros votos importan; y sé que todos nosotros lo creemos. En este momento —en 2026—, Virginia es uno de los tres únicos estados de este país que priva permanentemente del derecho al voto a los ciudadanos con condenas por delitos graves. Y una sola persona tiene la autoridad para restituir esos derechos: el gobernador.

  El gobernador tiene la facultad exclusiva de decidir si el proceso de restitución es transparente o si se lleva a cabo a puerta cerrada.  Si resulta fácil solicitarlo o si se complica deliberadamente.

  El gobernador tiene la facultad exclusiva de decidir si las voces de algunos virginianos pueden escucharse en las urnas.

  Amigos míos, no nos engañemos: ese sistema —ese proceso— es un vestigio vergonzoso del pasado de Virginia bajo las leyes de Jim Crow.

  En nuestra democracia, nuestro voto es la forma en que hacemos oír nuestra voz. Y la prueba de ello es que, a lo largo de la historia, ha habido personas que se han esforzado enormemente por negar el voto a los demás, por silenciar sus voces.

  Permítanme hablarles de Sam Harris, un virginiano que, me enorgullece decir, ahora vuelve a tener derecho a votar. Hablé con él poco después de que le restituyéramos sus derechos, y me expresó el orgullo que sentía por poder emitir su voto, por poder alzar su voz.

  Habló de la responsabilidad que siente de asegurarse de que su hija pequeña comprenda la importancia de votar; habló con reverencia sobre su derecho al voto recuperado, pues es “algo por lo que mis antepasados ​​dieron la vida”.

  Porque, desde que existen personas que intentan silenciar a otras, también ha habido generaciones de estadounidenses que luchan por los derechos de los demás; y eso es una realidad en Virginia.

  Fue en Fredericksburg, Virginia, donde los “Freedom Riders” (Viajeros de la Libertad) hicieron su primera parada en su camino hacia el sur.

  Fue en Richmond, Virginia —antigua capital de la Confederación—, donde nació Dorothy Irene Height. Ella se convirtió en una líder fundamental de los derechos civiles y, hace 63 años, estuvo presente en esta misma tribuna mientras el Dr. King exponía su sueño para nuestro país.

  Y 26 años más tarde, en condados de todo nuestro estado, los virginianos eligieron a L. Douglas Wilder, el primer gobernador afroamericano de los Estados Unidos.

  Esa historia continúa hoy en día. Porque en este momento, en el órgano legislativo más antiguo del hemisferio occidental, Virginia ha elegido un número récord de legisladores negros y un número récord de mujeres.

  Virginia cuenta con el primer presidente negro de la Cámara de Delegados. Y en 2025, los virginianos eligieron a nuestro primer fiscal general negro.

  Elegimos a la primera mujer musulmana del país para un cargo estatal, el de vicegobernadora. Y elegimos a nuestra primera mujer gobernadora. Todo esto sucede gracias al voto: gracias a que la gente hace oír su voz en las urnas.

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