Este 19 de enero se cumplen cien años de natalicio del ídolo de la canción ranchera, José Alfredo Jiménez, por lo que los mexicanos recordaron con mucha nostalgia al “hijo del pueblo” que sigue siendo el rey.
José Alfredo Jiménez, nació el 19 de enero de 1926 en Dolores Hidalgo, de Guanajuato, México, siendo reconocido como el compositor que logró convertir el amor, el desamor, la cantina y la vida misma, en himnos eternos que nunca pasan de moda.
En su repertorio musical se tiene conocimiento que habría escrito unas mil canciones, sin embargo, unas 300 canciones lograron definir la música ranchera y marcaron la identidad cultural de México y de Latinoamérica.
No hay noche de juerga en que verdaderos machos pidan un mariachi, metan un par de monedas a la rocola, pongan en su equipo estéreo o canten a capela canciones de José Alfredo Jiménez, como El rey, Ella, Si nos dejan, Que te vaya bonito, Un mundo raro, Paloma querida, Camino de Guanajuato, Amanecí entre tus brazos, La media vuelta, Te solté la rienda, La mano de Dios y La vida no vale nada, entre otros temas que no deben faltar entre copa y copa.
Debido a que José Alfredo Jiménez era adicto a bebidas alcohólicas, muchas de sus letras nacieron en una cantina y en la vida misma, logrando convertirlas en verdaderos himnos que siguen cantándose de generación en generación en México y mundo entero, manteniendo viva una obra cuya influencia es fundamental para la identidad de ese país y la cultura musical latinoamericana.
De José Alfredo Jiménez de hablan muchos pasajes de su vida, pero lo más curioso es el nacimiento de la canción “El rey” y que surge de una conversación de él y uno de los meseros de una cantina: Resulta que el mesero le preguntó que más quería de beber, a lo que José Alfredo Jiménez le respondió que ya no tenía dinero; pero el mesero le replicó: “Usted pida que con dinero y sin dinero su palabra es la ley”, que al final es la frase central de la canción.
Otro de los pasajes de la vida del “hijo del pueblo”, es que fue diagnosticado con cirrosis hepática y los médicos fueron sinceros con él y le dijeron que le quedaban pocos meses de vida, por lo que se fue de parranda por tres días al Tenampa en compañía de su amiga, Chavela Vargas y del compositor, Tomás Méndez.
A los pocos días fue hospitalizado en la clínica Londres, pero decidió despedirse de todos sus admiradores y aceptó hacer su última presentación en el programa Siempre en Domingo, donde interpretó “Gracias” a manera de agradecer todos los aplausos que recibió y del cariño que le tenía su público. En la canción dice:
¿Cómo puedo pagar?
que me quieran a mi
por todas mis canciones.
Ya me puse a pensar
y no alcanzo a cubrir
tan lindas intenciones.
He ganado dinero
para comprar un mundo
más bonito que el nuestro.
Pero todo lo aviento
porque quiero morirme
como muere mi pueblo.
Yo no quiero saber
que se siente tener
millones y millones.
Si tuviera con que
compraría para mi
otros dos corazones.
Para hacerlos vibrar
y llenar otra vez
sus almas de ilusiones.
Y poderles pagar
que me quieran a mi
y a todas mis canciones.
Para poderles pagar
que me quieran a mi
y a todas mis canciones.
“Deberás, muchas gracias por haberme aguantado tanto tiempo desde 1947 a 1973 y yo siento que todavía me quieren, y saben porque, porque yo he ganado más aplausos que dinero. El dinero no se por donde lo tire por ahí, pero sus aplausos, esos si que los tengo aquí adentro de mi corazón y esos se van conmigo hasta la muerte. Para poderles pagar que me quieran a mí y a todas mis canciones”, de esa manera José Alfredo Jiménez se despidió de su público, porque al finalizar el programa regresó a la clínica Londres.
José Alfredo Jiménez murió el 23 de noviembre de 1973, sin embargo, sus letras siguen cantándose de generación en generación, porque mientras haya una voz que cante sus canciones, José Alfredo nunca se va, aunque “La vida no vale nada”.
