Millones de personas alrededor del mundo recuerdan con nostalgia el repentino fallecimiento del ídolo de Sinaloa y de México en general, José Pedro Infante Cruz, conocido artísticamente como Pedro Infante. La mañana del lunes 15 de abril de 1957 el sinaloense y cuatro personas más, abordaron el avión de la muerte en Mérida, Yucatán con destino final ciudad de México, pero minutos más tarde se desplomó y murieron todos los ocupantes.
Pedro Infante estaba de copiloto del avión C-87 Liberator Express de TAMSA, que se desplomó e incendió aproximadamente a las ocho de la mañana al tocar tierra. Sus ocupantes murieron carbonizados y el actor pudo ser reconocido por su hermano Ángel Infante, ya que tenía una placa de platino en el cráneo y por una pulsera de oro que siempre solía portar.
Pedro Infante murió a los 39 años de edad y en momento que estaba en la cima de su carrera artística en la Época de Oro del Cine Mexicano. Al momento de su fallecimiento estaba casado con la actriz Irma Dorantes con quien contrajo nupcias en el año 1953, pero se dice que nunca se divorció de María Luisa León, quien fuera su primera esposa.
Volar era una de las paciones de Pedro Infante que lo llevó a sufrir otros dos accidentes aéreos. En el primero solamente presentó lesiones leves y en el segundo, los médicos debieron implantarle una placa de metal en la cabeza. Por esos dos accidentes graves, muchos lo apodaron como “El inmortal”.
A 69 años de su muerte, muchos creen que no murió en ese año y que la mafia lo había retenido en una cárcel. Otros manifiestan que él ya sabía que tenía que morir ese día para salvaguardar la vida de su mujer, hijos, hermanos y en especial, la de su madre.
Si bien Pedro Infante se despidió de la vida terrenal el lunes 15 de abril de 1957, su legado cinematográfico y musical lo mantienen con vida de generación en generación con películas: “Un rincón cerca del cielo”, “Nosotros los pobres”, “Ustedes los ricos”, “No desearás la mujer de tu hijo”, “Los tres huastecos”, “La oveja negra”, “Dos tipos de cuidado”, “Escuela de vagabundos”, “Qué te ha dado esa mujer”, “La vida no vale nada”, “Pepe el toro”, “Ahora soy rico”, “Escuela de música”, “Tizoc”, “Ahí viene Martín Corona”, “También de dolor se canta”, “El enamorado”, “Las mujeres de mi general”, “A toda máquina”, “El gavilán pollero”, “Vuelven los Garcías”, “Dicen que soy mujeriego”, “Angelitos negros”, “Ansiedad”, “Gitana tenías que ser”, “Escuela de rateros” y “Pablo y Carolina”, entre otras.
En total fueron más de 60 títulos en los que Infante destacó como actor comenzando en filmes como “En un burro tres baturros”, donde fue un extra; “Jesusita en Chihuahua” (1942), “¡Arriba las mujeres!” (1943), “Los tres García” (1947) y “¡Vuelven los García!”, en ese mismo año. Como cantante llegó a grabar 300 canciones.
De Pedro Infante se puede decir que nació un 17 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa, siendo hijo de Delfino Infante y María del Refugio Cruz. Fue el tercero de los 15 hijos que tuvo la pareja. Al poco tiempo, su familia lo llevó a asentarse en Guamúchil, en el mismo estado. Era carpintero y tuvo la habilidad para diseñar su propia guitarra.
Su esposa María Luisa León, lo motivó para que fuera a audicionar como actor y de ahí comenzó su fama, hasta el día de su muerte. Infante tenía el don de encarar a los personajes de actuación y de ahí podía ser desde el hombre varonil y entonces mujeriego, vestido de charro, como también dar vida a gente humilde, sencilla, noble y de buen corazón.
Estuvo siete veces nominado al Premio Ariel, el máximo galardón del cine mexicano, en filmes como “Cuando lloran los valientes” (1948), “Los tres huastecos” (1949) en el que hizo tres personajes, “La oveja negra” (1950), “Un rincón cerca del cielo” (1953), “Pepe el Toro” (1954) y “La vida no vale nada” (1956), en donde resultó ganador de la estatuilla plateada en la categoría de Mejor actor.
En 1957, Infante fue acreedor del Oso plateado de Berlín, en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) por su trabajo en la cinta “Tizoc (Amor Indio)” que protagonizó con María Félix, bajo la dirección de Ismael Rodríguez. El premio otorgado de manera póstuma lo recibió su mamá
