
El libro de Éxodo es una obra monumental para quien se atreve a escudriñar su historia y exponer sus textos con una exégesis continua y fiel. Y la razón es clara: Éxodo continúa la narrativa iniciada en Génesis con el traslado de la familia de Jacob hasta llegar a ser una nación oprimida en Egipto, tan grande como la “arena del mar” (Génesis 22:17). Así, bajo la providencia de Dios, Israel crece en medio de la aflicción hasta que el Señor levanta a Moisés como mediador y libertador para confrontar a Faraón. Por medio de señales, juicios, hasta llegar a celebrar por primera vez la pascua, Dios rescata a su pueblo, lo guía a través del mar y lo conduce al Sinaí, donde establece su pacto. De esta manera, Éxodo no es solo una historia de liberación, sino el relato fundacional de cómo Dios forma su propio pueblo.
Cuando hablamos del canon bíblico, Éxodo cumple una función esencial: revela al Dios que redime y, a la vez, al Dios que habita en medio de su pueblo. El Señor no solo saca a Israel “de” Egipto con mano poderosa, sino que lo conduce “a” sí mismo, dándole su ley como expresión de su santidad y como forma de vida para una comunidad rescatada por gracia y para su gloria.
Más adelante, en la medida que hagan su recorrido, la construcción del tabernáculo será el lugar más frecuentado con la presencia de Dios para la comunión con su pueblo, pero requerido de sacrificios constantes para la mediación y santificación. De este modo, Éxodo establece las categorías bíblicas de redención, pacto, adoración y misión que sostienen el resto de la historia bíblica. Éxodo definitivamente es el libro “eslabón” para todo el canon bíblico.
Para el Israel que comienza, Éxodo fue la escuela de fe, al enseñarles que su identidad no se basaba en su fuerza, sino en la elección y la fidelidad del Señor; que su libertad no era autonomía, sino pertenencia a Dios; y que su llamado implicaba adorarle y vivir en obediencia. Es por esto por lo que, a la luz del evangelio, este libro prepara la visión de la salvación que culminará en Jesucristo. Esta simbología será vista más claramente en la Pascua, anticipando la redención por medio de la sangre, y teniendo a Moisés como la figura de un mediador entre Dios y los hombres, donde el mismo tabernáculo sería un “tipo” de la gloria venidera.
Es, pues, bajo estas premisas que nos adentramos en uno de los estudios más amenos, interesantes, didácticos y exigentes del estudio bíblico temático, que será la manera cómo lo abordaremos. Este estudio será una cronología de hechos secuenciales que comienza con la salida (de allí el nombre “Éxodo”) y llegaremos hasta la culminación de la construcción del tabernáculo, el lugar más amado por Israel durante su peregrinaje hacia la tierra prometida.
Trasfondo histórico
El trasfondo histórico de este libro se perfila desde la afirmación del autor acerca de un faraón “que no conocía a José” (Éxodo 1:8), lo cual marca el inicio de un período de dura opresión sobre Israel. Estos acontecimientos suelen situarse, según la postura cronológica adoptada, entre los siglos XV y XIII a.C., en el marco de una de las civilizaciones más poderosas del mundo antiguo: Egipto. Conviene recordar, además, que Egipto dejó escasas alusiones en sus propios registros de la presencia de Israel en medio de ellos y, mucho menos, a la devastación provocada por las diez plagas, a lo mejor debido a su orgullo nacional, derrotado por el “Dios no conocido”.
Autor y composición
Desde el principio, tanto la tradición judía como cristiana han atribuido la autoría del libro a Moisés. Esta afirmación se basa en el testimonio interno de las Escrituras y en referencias posteriores dentro de la Biblia. Moisés no solo sería el protagonista de gran parte del relato, sino también el mediador del pacto y quien recibió la Ley en el monte Sinaí.
Propósito del libro
Para comprender el propósito del libro de Éxodo es necesario ir más allá del hecho histórico de la liberación. Esto se debe a que el libro tiene implícitas preguntas fundamentales que van más allá de la historia narrada y nos conducen a la teología revelada. A medida que nos avanzamos en sus cuarenta capítulos, dichas preguntas piden respuesta, y orientan el estudio temático que nos proponemos. He aquí tres preguntas clave del libro:
¿Quién es Dios? Porque lo primero que vemos es que Él se revela como “YO SOY” (Éxodo 3:14), el Dios eterno, fiel y soberano.
¿Qué hace Dios? Se presenta como Libertador y Redentor estableciendo su pacto con su pueblo.
¿Para qué salva Dios? Dios saca a su pueblo de Egipto, para llevarlo a una relación de adoración y obediencia.
Con estas preguntas comprobaremos que el libro de Éxodo muestra que la redención tiene un propósito: formar un pueblo santo que viva para la gloria de Dios.
El Testimonio de la historia acerca de este Libro
A lo largo de los siglos, grandes pensadores y teólogos han visto en Éxodo una obra central en la revelación bíblica:
Agustín de Hipona vio en el Éxodo una figura de la salvación del alma, donde Dios libera al hombre de la esclavitud del pecado.
Juan Calvino destacó que en Éxodo Dios se da a conocer no solo por palabras, sino por actos poderosos que confirman su fidelidad.
Matthew Henry escribió que este libro muestra “la gracia de Dios al rescatar y la justicia de Dios al juzgar”.
Agustín de Hipona entendió el Éxodo como una imagen de cómo Dios libera el alma del pecado.
Nuestra propuesta para este estudio
Este libro, a diferencia de los que hasta ahora hemos comentado, lo estudiaremos de manera temática. Esto se debe a la variedad de temas que atraviesan el libro, tales como:
• Revelación del nombre y carácter de Dios (Éx 3:14; 6:6–7)
• Redención/liberación (Éx 6:6; 12:41)
• Juicio sobre los ídolos/poderes de Egipto (Éx 7–12; 12:12)
• La Pascua y la sangre del cordero (Éx 12)
• Formación del pueblo de Dios (Éx 19:4–6)
• Pacto y Ley (Éx 20–23)
• Presencia de Dios y tabernáculo (Éx 25:8; 29:45–46)
• Mediación e intercesión de Moisés (Éx 32–33)
• Santidad y adoración (Éx 19:10–12; 28:1–3)
Estos ejes temáticos guiarán nuestro recorrido: iremos siguiendo el desarrollo del libro y, a la vez, resaltando las enseñanzas que unifican su mensaje, para comprender mejor al Dios que redime, forma un pueblo para sí y habita en medio de él. Además de las preguntas dejada en cada tema estudiado, también se presentarán las verdades teológicas resumidas y una aplicación para nuestra vida espiritual. En fin, procuraremos sacarle el mejor provecho a una obra como esta.
Una vez más, bienvenidos a esta fascinante aventura en nuestro estudio de La Palabra Expuesta. Recorramos junto a Israel su llamado: de la tierra de esclavitud a la tierra de libertad. Y, al acompañar al “pueblo escogido” en su peregrinación por el desierto, aprendamos a reconocer en sus rebeldías, aciertos y desaciertos, entendiendo que los suyos también son los nuestros.
La pregunta general para la introducción de este libro sería:
¿Cómo puede un Dios santo habitar en medio de un pueblo pecador?
Julio Ruiz es pastor de la Iglesia Bautista, Ambiente de Gracia, ubicada en la 5424 Ox Rd. Fairfax Station, VA 22039 Tel. 571-251-6590 (pastorjulioruiz55@gmail.com)
