Thursday, April 23, 2026
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Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea

POR: REV. JULIO RUIZ*

LA PALABRA EXPUESTA

  “Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.  Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

  Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

   Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días” (Juan 2:7-12).

  Aunque Juan no utiliza el término “milagro” en este contexto, sino más bien “señal”, la conversión del agua en vino en las bodas de Caná marca la inauguración oficial del mesianismo de Jesús. La orden de Jesús de llenar las tinajas de agua es significativa, ya que Él podría haber realizado el milagro sin necesidad de ellas.

  Sin embargo, es precisamente en este detalle donde Juan encuentra un elemento clave para revelar una verdad más profunda sobre la divinidad de Jesús.

  “Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua…”. La mención de la purificación de los judíos destaca el contexto cultural y religioso de la escena. Las tinajas de piedra también simbolizan la antigua alianza y la tradición judía.

UNA NUEVA FORMA DE VIDA

  Jesús utiliza estos elementos para revelar su gloria y proporcionar una nueva forma de vida. La cantidad de seis tinajas puede tener un significado simbólico, representando la imperfección o la insuficiencia de la antigua alianza.

  “Jesús les dijo: Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba”. La instrucción de Jesús a los sirvientes es clara y directa. La frase “con agua” muestra que las tinajas no contenían otra cosa, y nada más se podía añadir puesto que estaban rebosando.

  El agua que se vierte en las tinajas simboliza la fuente de vida y la purificación, y esta acción es un preludio al milagro que está a punto de realizar. Un milagro debe estar siempre precedido de obediencia, y aquí se ve.

  “Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala”. En esta escena, la obediencia de los sirvientes primero al “mandamiento” de María, y luego a las palabras de Jesús de llenar las tinajas con agua, es ilustrativa para el milagro por venir.

  Como el maestresala es el responsable de todo el festejo de la boda, él sería como el “catador” del vino a servir. Y en efecto, para su propio asombro, este último vino le supo mejor que el primero. He allí la esencia de este milagro.

  “Todo hombre sirve primero el buen vino…” Como era de esperarse, el maestresala se sorprende de la calidad del vino que se le ha llevado. De acuerdo con sus cálculos, el buen vino ya se había servido y se había agotado, pero allí estaba Jesús, quien se había reservado el mejor vino para el final.

  Como el vino es símbolo de alegría, Jesús se hizo presente para que la fiesta del matrimonio no se acabara. La presencia de Jesús en el matrimonio trae una felicidad perdurable.

EL BUEN VINO

  Roberto Jamieson, A. R. Fausset, and David Brown, comentando las palabras del maestresala, dicen:  lo de “el buen vino hasta ahora” es un testimonio dado así mientras ignoraba la fuente de abastecimiento, no sólo de que era vino verdadero, sino mejor que todo el que hubo en la fiesta”.

  Como el milagro no hizo bueno lo malo, sino mejor lo bueno, así el cristianismo sólo redime, santifica y ennoblece la institución del matrimonio que en sí era benéfica, mas muy abusada; toda la obra de Cristo sólo convierte el agua de la tierra en el vino del cielo” .

  “Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria…”. Lo primero significativo de este “principio de señales” de Jesús es la manifestación de su gloria. No era poca cosa lo que sucedió en aquella casa y aquella boda. La gloria de Dios se manifestaba en el tabernáculo, en el templo y en otros hechos asombrosos, pero ver a Jesús traer la gloria de lo alto a un humilde hogar, y en esta fiesta de boda, es ver a Dios acercándose a todos los hombres.

LA FE DE LOS DISCÍPULOS

  “… y sus discípulos creyeron en él”. Esto no es un simple detalle. Jesús necesitaba saber que quienes ahora eran sus discípulos creyeran que Él era no solo el Mesías, sino el Hijo de Dios, y esta señal así lo confirmaba. La fe de los discípulos se fortalece a través de la experiencia de ver el milagro. Y desde ahora comenzó el proceso de edificar su fe, de instruirla y de confirmarla. Por supuesto que esa fe crecerá; de hecho, más adelante le pedirían que les aumentara la fe.

   Baumler comenta el versículo 12 así: “El viaje fue literalmente en descenso ya que comenzó en la región montañosa y terminó abajo en la orilla norte del mar de Galilea. Allí Jesús se quedó por unos días hasta que llegó el momento de ir a celebrar la pascua en Jerusalén” (Juan, ed. John Braun, Armin J. Panning, and Curtis A. Jahn, La Biblia Popular (Milwaukee, WI: Editorial Northwestern, 1999), 45).

  ¿Qué quiso demostrar Jesús al hacer su primer milagro (señal) en una boda convirtiendo el agua en vino? ¿Qué hay detrás de ese simbolismo (el agua y el vino) para el resto de su ministerio?

Julio Ruiz es pastor de la Iglesia Bautista, Ambiente de Gracia, ubicada en la 5424 Ox Rd. Fairfax Station, VA 22039 Tel. 571-251-6590 (pastorjulioruiz55@gmail.com)

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