Saturday, March 7, 2026
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Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió

POR: REV. JULIO RUIZ* 

LA PALABRA EXPUESTA

“Más a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este letras, sin haber estudiado?  Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.  El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

  El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero, y no hay en él injusticia.  ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme?

  Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte? Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis.  Por cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres); y en el día de reposo circuncidáis al hombre.

  Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre?  No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:14-24).

  Una vez que Jesús se apareció en la fiesta, se convirtió en el centro de atención y de cuestionamiento. Ante la pregunta sobre el origen de su autoridad, Jesús no duda en afirmar que proviene directamente de Dios y no de él mismo.

  Los conocedores de la ley se asombraban, e incluso preguntaron cómo podía saber “letras” sin haber estudiado. Sin embargo, Jesús los reta a discernir la verdad de su doctrina a través de la obediencia a la voluntad divina.

“¿CÓMO SABE ESTE LETRAS, SIN HABER ESTUDIADO?”

  Esta pregunta pone en duda el hecho de que el aprendizaje y la autoridad demostrados por Jesús no provienen de instituciones humanas, sino de una fuente del cielo. En efecto, aquí se evidencia la tendencia a valorar únicamente los títulos o la educación formal, sin considerar el origen divino de la sabiduría. Todo esto revela la sorpresa e incredulidad y de los oyentes ante lo extraordinario: lo que Jesús sabe viene de Dios.

  “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.” En este pasaje, Jesús aclara que su enseñanza no surge de sí mismo, sino que le es transmitida directamente por Dios Padre. Resalta la humildad y la obediencia de Jesús, quien no busca reconocimiento personal. Esta declaración apunta a la autenticidad de su mensaje, pues proviene de una autoridad superior, e invita a los oyentes a confiar en la legitimidad de sus palabras precisamente por su origen divino.

  “Jesús no reclamaba nada para sí mismo. Él no era autodidacta, ni se había educado en la escuela. Todo lo que él enseñaba venía de su Padre que estaba en los cielos. Todo aquel que opta por hacer la voluntad de Dios, pronto se da cuenta de que las enseñanzas de Jesús vienen de Dios. El deseo de hacer la voluntad de Dios significa creer en Jesús (6:29, 40)”. (Gary P. Baumler).

LA DOCTRINA DE DIOS

  “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios…” Con este mensaje, Jesús enseña que no basta con escuchar; es indispensable tener el deseo genuino de cumplir la voluntad de Dios para poder discernir la verdad. Jesús afirma que la autenticidad de su mensaje surge de la experiencia personal con Dios, y que el verdadero conocimiento proviene de hacer la voluntad del Padre.

  “Pero el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero…”. Jesús enseña que aquel que busca la gloria de Dios y no la suya propia es digno de confianza. La pureza de intención, acompañada de humildad, es una señal de auténtica justicia. Además, Jesús señala la hipocresía de los fariseos, quienes preferían la gloria de los hombres antes que la de Dios.

  “¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley?”. En este pasaje, Jesús realiza una crítica directa a la actitud de los líderes religiosos de su tiempo, destacando la incoherencia entre conocer la ley y no vivir conforme a ella.

  Para Jesús, el conocimiento de las normas no garantiza su cumplimiento. Aunque Moisés era considerado la máxima autoridad, ninguno de ellos practicaba realmente lo que la ley exigía, llamándose “amantes” de la ley sin vivirla en verdad.

“DEMONIO TIENES; ¿QUIÉN PROCURA MATARTE?”

  Esta respuesta de la multitud pone de manifiesto el rechazo inmediato hacia Jesús. Con esta acusación audaz, intentan desacreditar su mensaje y cuestionar su salud mental. El tono despectivo busca restar importancia a la gravedad de las acusaciones que Jesús menciona. Es probable que quienes dijeron esto fueran los fariseos, lo que evidencia la dificultad de aceptar la verdad cuando esta desafía intereses o creencias arraigadas.

  “Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis”. Jesús se refiere aquí a la sanación realizada en el día de reposo, que provocó asombro y controversia. Él percibe exageración e hipocresía en ellos, debido a la rigidez con la que interpretaban la ley. La obra realizada en el día de reposo causó maravilla, pero la ceguera espiritual les impedía comprender el verdadero propósito de Dios.

  “¿Os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre?” Jesús pone en evidencia la contradicción de sus críticos, quienes permiten ciertas acciones en sábado pero condenan el milagro de sanidad. La exhortación de Jesús es juzgar con equidad, basándose en los principios de misericordia y verdad. Es una invitación a superar el legalismo y practicar un discernimiento auténtico, juzgando con justo juicio y no según las apariencias.

  En este texto, Jesús nos invita a examinar nuestras propias motivaciones en el servicio a Dios. También es un llamado a vivir la fe con autenticidad, reconociendo que el conocimiento verdadero de Dios surge de la obediencia a su voluntad. Además, nos recuerda a no limitarnos a ser solo oidores de la palabra, evitando así la actitud que era propia entre los fariseos.

  ¿Qué quiso decir Jesús cuando habló que su doctrina no era de Él sino de Dios frente a quienes tenían la ley de Moisés como la fuente de su conocimiento?

Julio Ruiz es pastor de la Iglesia Bautista, Ambiente de Gracia, ubicada en la 5424 Ox Rd. Fairfax Station, VA 22039 Tel. 571-251-6590 (pastorjulioruiz55@gmail.com)

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