La mañana de este miércoles un tirador abrió fuego contra un grupo de personas que se encontraban en una iglesia católica de Minneapolis, del estado de Minnesota, en los Estados Unidos, dejando como resultado a 2 niños muertos y al menos 17 heridos. De ellos 14 son menores y 3 adultos.
El hecho ocurrió en la Annunciation Catholic School (Escuela Católica Anunciación), donde Robin Westman, un hombre nacido como Robert Westman, entro a la iglesia armado con un fusil, una escopeta y una pistola, con cuyas armas abrió fuego a todos los presentes.
Robin Westman se disparó en la cabeza para evitar ser capturado por las fuerzas de seguridad que llegaron a la iglesia.

Las autoridades estadounidenses consideran que el caso se trató de un acto deliberado de violencia contra niños inocentes y personas en oración, por lo que consideran que hubo crueldad y cobardía de disparar contra una iglesia llena de niños. Tras el tiroteo se encontraron a 2 niños muertos y 17 heridos.
En declaraciones a la prensa, el jefe de policía Brian O’Hara informó que el tiroteo en la iglesia -junto a la cual hay una escuela- se inició alrededor de las 8:30 de la mañana (hora local).
Por su parte, Jacob Frey, alcalde de Minneapolis, lamentó lo ocurrido y alentó a acompañar a las familias que han sufrido la pérdida de sus pequeños. “Estoy profundamente entristecido y lo lamento por las familias que sé que están sufriendo ahora mismo”, afirmó.
“Mi pedido es para todos: Acompáñenlos, ámenlos. Estas familias han cambiado para siempre, y todos nosotros hemos cambiado con ellas. Tenemos que hacer todo lo posible para apoyarlas en este momento”, agregó Frey.
El Papa León XIV envió su pésame y elevó sus oraciones por las víctimas tras conocer que dos niños murieron y varios más resultaron heridos tras un tiroteo en la iglesia y escuela católica Anunciación en Minneapolis, según señala un telegrama con la firma del secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin.
Monseñor Robert Barron, obispo de Winona-Rochester en Minnesota, pidió unirse a él “en oración por todos los heridos o fallecidos, junto con sus familias. Oremos también por los estudiantes, el profesorado y toda la comunidad parroquial”.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, señaló en redes sociales que “la Casa Blanca seguirá monitoreando esta terrible situación. Por favor recen conmigo por todos los involucrados”.
