
A los 13 años, cuando muchos apenas comienzan a soñar, Jackeline Quijano ya tenía un micrófono frente a ella. No era un gran estudio ni una señal nacional: era una radio local en la ciudad de Mejicanos, El Salvador, cuya transmisión apenas alcanzaba un mercado donde se vendían verduras.
Allí, leyendo las noticias del periódico del día anterior y respondiendo preguntas tan sencillas como “¿cómo estará el clima hoy?”, nació una vocación que con el tiempo cruzaría fronteras y conquistaría algunos de los escenarios más importantes del periodismo hispano en Estados Unidos.

Lo que para muchos pudo ser un juego, Jackeline lo asumió con absoluta seriedad. Ese compromiso la llevó a pasar por Radio El Camino y Radio Mesías, y más tarde a la radio de la Universidad Tecnológica, donde realizó sus horas sociales.

El siguiente paso fue la televisión: Canal 33, el noticiero radial, y luego TCS, en Noticias 4Visión, donde se consolidó como una comunicadora profesional hasta 2016.

En 2017, su carrera dio un nuevo giro al integrarse a Univision Washington DC, medio en el que continúa informando a la comunidad hasta la fecha. Un recorrido que no solo habla de talento, sino de perseverancia, disciplina y una profunda convicción de propósito.
LA FAMILIA Y LA FE COMO MOTOR

Para Jackeline Quijano, la inspiración tiene nombre y rostro: su familia. “La vida de un periodista no siempre tiene horarios, pero ellos siempre están ahí apoyándome”, afirma. En su hogar, la fe cristiana es el centro que sostiene cada paso. “Tenemos como centro a Cristo Jesús y esa es la clave para vivir en amor y armonía”, expresa con firmeza.

Esa fe no solo ha sido un pilar emocional, sino una guía espiritual en los momentos de mayor exigencia profesional. Para ella, nada de lo alcanzado es casualidad.
RECONOCIMIENTOS QUE TRASCIENDEN LO PERSONAL

Hablar de Jackeline Quijano es también referirse a los premios y reconocimientos que han marcado su trayectoria. Cinco premios Emmy, distinciones de las ciudades de Los Ángeles y Anaheim, California, como salvadoreña honorable; un reconocimiento de la Alcaldía de Washington DC como una de los “100 hispanos, luz de la ciudad” en 2024; Mujer Diamante 2023; Periodista del Año por el Consulado de El Salvador; Socia Confiable 2024 de la Embajada de El Salvador; y en 2025, el reconocimiento como Latina Líder del DMV en Manassas.
Sin embargo, para ella los premios no son un trofeo personal. “Nunca pensé que tendría un Emmy, y hoy tengo cinco. Todo es un privilegio”, asegura, dejando claro que cada logro lo atribuye a la gracia de Dios.

EL MAYOR LOGRO: LA CONFIANZA DE LA COMUNIDAD
Más allá de los galardones, Jackeline tiene claro cuál es su mayor logro: la conexión con la comunidad. Washington DC, Maryland y Virginia han depositado en ella algo invaluable: la confianza. “Entiendo que Dios es un Dios de pactos, y sé de dónde viene este amor y este cariño”, afirma.

Su trabajo periodístico se caracteriza por la objetividad y el respeto absoluto a la ley, mostrando todos los lados de la historia y llevando información en tiempo real a quienes la siguen. Su aporte a la comunidad radica precisamente en eso: informar con responsabilidad, ética y humanidad.
MIRAR AL FUTURO CON PROPÓSITO

Al pensar en el futuro, Jackeline se visualiza siempre en el mundo de las comunicaciones, realizando entrevistas que ayuden a las personas a resolver dudas y a comprender los temas coyunturales que afectan su vida diaria. Para ella, el periodismo no es solo una profesión, sino un servicio.
UN CONSEJO DESDE LA EXPERIENCIA
Su mensaje para quienes enfrentan obstáculos es claro y profundamente humano: “Los procesos no se quitan por fe; la fe es lo que te ayuda a pasar el proceso”. Reconoce que la vida no es perfecta, pero asegura que caminar de la mano de Dios hace todo más llevadero. “Nosotros no somos eternos, pero tenemos de nuestro lado a quien sí lo es y todo lo puede: Cristo Jesús”.

Con humildad, Jackeline Quijano concluye que toda la gloria y la honra por lo vivido y lo logrado le pertenecen a Dios. Su historia es testimonio de que los sueños pueden nacer en los lugares más sencillos, crecer con esfuerzo y florecer cuando la vocación, la fe y el compromiso con la comunidad caminan juntos.
