Thursday, October 8, 2026
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¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

POR: REV. JULIO RUIZ*

 (Lucas 24:1-12) Hay preguntas que solo buscan información; pero hay preguntas que despiertan el alma, corrigen nuestra manera de creer y nos obligan a mirar la vida desde la verdad de Dios. Aquella mañana, frente a una tumba abierta, los ángeles no les hicieron a aquellas mujeres una pregunta para saber algo, sino para revelar el gran error de buscar vida donde solo hay muerte: ‘¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?’ Porque ellas habían venido a este cementerio a buscar a un muerto entre los muertos. Y la verdad debe decirse: nadie va al cementerio esperando encontrarse con alguien caminando entre las tumbas, y diciendo: “¡Aquí estoy, llegaste tarde!” Uno va al cementerio porque allí se honra la memoria de los que ya partieron.

Allí no se busca futuro; se visita el pasado. Y eso era exactamente lo que estas mujeres estaban haciendo. Venían con amor, sí; venían con devoción, sin duda; pero venían con especias aromáticas para honrar el cuerpo de un muerto.  Para ellas, la cruz acabó con todo, y el ir a la tumba era para llorar por aquel a quien habían perdido. Esto hace que la pregunta de los ángeles sea aún más profunda. La pregunta es como una reprimenda cariñosa. En efecto, la pregunta sería, algo así: “¿Se dan cuenta de que trajeron perfumes para un cadáver, en lugar de traer alabanzas para un Rey resucitado? Otra manera de ver el significado de esta pregunta sería: ¿Han pensado ustedes que con esto están tratando a Cristo como si la muerte hubiera tenido la última palabra? Así, pues, esta exhortación abre el corazón del mensaje de hoy, para que descubramos qué hay detrás de la pregunta de los ángeles. 

               I.     EL ERROR DE BUSCAR VIDA EN EL LUGAR DE LA MUERTE

“El primer día de la semana, siendo aún muy oscuro…” v. 1.  Hay cosas muy buenas que decir de estas mujeres, las que seguramente habían seguido a Jesús desde la cruz, porque fueron quienes dieron la cara, pues los discípulos estaban escondidos por temor a morir como su Maestro. Ellas fueron el domingo, “el primer día de la semana”. Este dato marcará el día cuando las iglesias comenzarían a reunirse, porque fue con la resurrección que dio inicio a la era de la iglesia. En el caso de ellas, su amor era real, aunque su fe no entendía la promesa. Ellas traían las especias aromáticas para completar lo que la prisa del viernes no permitió hacer plenamente. Esto muestra amor, devoción y fidelidad. Ellas no abandonaron a Jesús aun después de la cruz. Pero su expectativa seguía atada a la muerte: venían a honrar un cadáver, no a encontrarse con el Señor resucitado. Iban al sepulcro con reverencia, pero también con una esperanza limitada. Ellas simplemente habían venido para preparar al cuerpo, y por esta razón se habían preguntado “¿quién nos moverá la piedra?” (Marcos 16:3). Vean esto, estas mujeres creían que Jesús estaba muerto y simplemente querían asegurarse de que su cadáver recibiera el respeto que merecía. No buscaban a los vivos, ¡buscaban a los muertos! Y sin saber que había habido una resurrección… lo único que esperaban encontrar era a un muerto. Con la devoción sincera de estas mujeres aprendemos   que todavía se puede estar mirando hacia una tumba, cuando Dios ya ha abierto una puerta de vida.

II.      UNA PIEDRA REMOVIDA SIN EL CUERPO DEL DIFUNTO 

“Y hallaron removida la piedra… no hallaron el cuerpo del Señor Jesús” v. 2. Bien pudieran estas mujeres haber pensado al llegar al cementerio, y ver la piedra removida, que el primer obstáculo había sido superado. Sin embargo, la sorpresa es que cuando entraron la tumba está abierta, pero vacía. Dos cosas que decir sobre esto: La piedra, que para ellas era un obstáculo imposible, ya no estaba cerrada la entrada.  La piedra removida no era simplemente un detalle físico; era una señal de que el poder de Dios había intervenido en la escena de muerte. Pero el no hallar el cuerpo no significaba confusión ni derrota, sino victoria. De esta manera, ellas no hallaron lo que esperaban encontrar, porque Dios había hecho algo mucho mayor de lo que ellas podían imaginar: Cristo había resucitado. ¡Eso era imposible! Ni ellas ni los demás seguidores podían creer esto.  El cuerpo para ungirlo con las especies aromáticas no está allí. Pero la tumba vacía no es solo ausencia; es señal. No es evidencia de confusión, sino de intervención divina. Como alguien lo ha afirmado: “La piedra removida no fue para que Cristo saliera, sino para que ellas entraran y vieran”. Estamos ante un hecho que confronta toda lógica humana, porque mientras ellas esperaban muerte, Dios dio a conocer su más grande victoria. Ellas no hallaron el cuerpo porque la muerte no pudo retenerlo. El mensaje de la “piedra removida” es que el Señor no estaba limitado por ella, que donde esperaban dolor y silencio, Dios reveló vida. Mientras hay tumbas cerradas con sus huesos, la de Cristo está abierta, y lo honramos porque está vivo.

III.     UNA INTERVENCIÓN CELESTIAL EXPLICANDO LA SUCEDIDO

“Dos varones con vestiduras blancas” v. 4. Necesitamos seguir ahondando sobre el momento del cementerio y las emociones de estas mujeres. Por un lado, ellas están perplejas (como en un estado de shock) por lo de la tumba vacía, pero ahora su asombro será mayor por la presencia de estos seres angelicales, “con vestiduras resplandecientes”.  Pero los ángeles no están allí simplemente para impresionar; vienen a interpretar el acontecimiento. Han venido para dar a conocer lo que las Escrituras han dicho acerca de Jesús, y porque la muerte no pudo con Él. La pregunta que ellos hicieron a estas asombradas mujeres ha sido el corazón de la teología y la doctrina cristiana. Con esta pregunta los ángeles corrigen la manera de buscar a Cristo, porque no es extraño que todavía algunos siguen buscando a Cristo entre los muertos. Pero Jesús ya no pertenece al mundo de los muertos, es más, nunca perteneció porque Él pertenece al reino de la vida, y esta es nuestra esperanza. Ninguna religión ofrece este tipo de esperanza. Puedes visitar la tumba de Mahoma (está allí). Puedes visitar la tumba de Confucio (está allí). Puedes ir a la tumba de Buda (está allí). No importa qué religión del mundo creas, sus fundadores yacen en la tumba… acumulando polvo. Pero si visitas la tumba donde Jesús fue sepultado, el cuerpo ya no está allí. Ha resucitado. Tal como lo profetizó el salmista en el Salmo 16:10. El cuerpo de Jesús, “el santo” no vio corrupción.

IV.     UNA PALABRA OLVIDADA QUE VUELVE A ENCENDER LA FE 

“…Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea… Entonces ellas se acordaron de sus palabras…” v. 6b, 8. ¿Qué era lo que Jesús había dicho que ahora ellas deben acordarse? Toda la declaración del versículo 7. La palabra “acordaos” aquí, es clave. No se dice primero que ellas entendieron todo; sino que recordaron sus palabras. Ahora comenzaremos a ver como la resurrección comienza a iluminar lo que antes parecía imposible. ¿No es cierto que en tiempos de dolor, olvidamos lo que Cristo ya dijo? No sabemos si estas mujeres estuvieron cuando Jesús habló en Lucas 9:44, que ahora los ángeles les piden recordar.  Y es que la tumba vacía cobra sentido cuando se mira a la luz de la Palabra. Isaías 53 habla del sufrimiento, pero también de la victoria de la tumba vacía (Isaías 53:10-11). Sin embargo, lo dicho por Jesús, algunos si lo recordaban: sus enemigos (Mateo 27:63-64). ¿A caso no fue esta la razón por la que los fariseos mandaron a poner soldados para custodiar la tumba? Al final, no fueron los sentimientos los que sostuvieron la fe de estas mujeres, sino la palabra recordada. Amados, cuando recordamos la palabra de Jesús, la tumba deja de ser el final de la historia. Necesitamos regresar a la Palabra para saber lo que Cristo dijo.

V.      LA NOTICIA PARA PROCLAMAR ES QUE CRISTO ESTÁ VIVO 

“… y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás” v. 9.  Ahora veamos un cambio brusco de esta escena. Estas mujeres habían venido cargando especias para ungir un cuerpo muerto, pero regresaron cargando una noticia para despertar al mundo, “porque Él vive”. Lo más seguro es que estas mujeres no eran reconocidas como líderes oficiales, pero fueron enviadas con una noticia gloriosa. Ellas fueron a los once, pero también “a todos los demás”. Esto significa que la resurrección no termina en una experiencia privada, sino que se convierte inmediatamente en testimonio público.  Observe que las mujeres no se quedaron en la tumba, contemplando con gozo el lugar vacío, y viendo a los ángeles majestuosos, ellas regresaron corriendo y emocionadas a dar a conocer la noticia. Esto significa que el encuentro con la resurrección debe producir una misión. El gozo no debe quedarse en la tumba; debe correr a comunicarse. La resurrección de Cristo hace que el evangelio nazca de un hecho, una noticia para dar a conocer. Esto también nos dice que quien haya oído que Cristo vive jamás podrá quedarse en silencio. Como alguien lo expresó: “Quien descubre que Cristo vive no puede volver en silencio”. La evangelización consiste en dar nuevas de lo que Dios ha hecho: no anunciamos nuestras opiniones, sino la victoria de Cristo sobre la muerte. ¡La noticia es que Cristo vive!

VI.     LA RESURRECCIÓN CONFRONTA LA INCREDULIDAD

“Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían” v. 11. Cuando uno lee este texto pronto le genera una reacción adversa porque está viendo que, mientras las mujeres fueron a la tumba y vienen desbordantes de gozo, comunicando la noticia de la resurrección, los discípulos consideran sus palabras como locura. Y esto hace que este relato sea más honesto, porque la resurrección no fue una idea fácil de creer ni siquiera para los cercanos a Jesús. ¿Por qué los discípulos reaccionaron de esta manera frente a la noticia de la resurrección oída? ¿Por qué quienes deberían ser los primeros en regocijarse con la noticia al principio no la creían? He aquí algunas razones.  Para ellos la crucifixión se constituyó en el punto final de toda esperanza. La mente de estos hombres estaba marcada por la derrota del viernes en lugar de la promesa del tercer día. Algunos sostienen que, en aquella cultura, el testimonio de las mujeres no siempre era tomado con el mismo peso público. Otros piensan que si bien Jesús había sido un gran maestro o profeta, el que venciera la muerte corporalmente parecía imposible. Otros también consideran que la fe de ellos estaba apagada por el miedo y la culpa, por tal razón estaban escondidos desanimados y confundidos. Pero Dios escogió precisamente a ellas como primeras mensaje. Sin embargo, vea el cambio de Pedro de salir corriendo, dejando el miedo por la esperanza v. 12. Y en esta parte Juan nos narra de una manera viva la carrera de Pedro, y la suya, frente a la noticia (Juan 20:1-9).

 CONCLUSIÓN: Las mujeres salieron de casa buscando un cuerpo que ungir, pero regresaron con una noticia que anunciar. Fueron al sepulcro con especias para la muerte, pero volvieron con palabras de vida. Y Pedro, el discípulo que había llorado su fracaso, corrió hacia la tumba vacía para descubrir que, si Cristo había resucitado, entonces la gracia también podía levantarlo. Por eso, la pregunta sigue viva: ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive? Cristo no está en la tumba. Cristo vive. Y porque Él vive, la muerte no tiene la última palabra, el pecado no tiene la última palabra, el fracaso no tiene la última palabra. La última palabra la tiene el Cristo resucitado. Todo esto podemos resumirlo así: En esta escena hubo luto, sorpresa, recuerdo, anuncio y esperanza restauradora. No fue raro que Pablo nos dejará el texto de 1 Tesalonicenses 4:13-14 para recordarnos que, con la resurrección de Cristo, ahora tenemos la esperanza más segura.

Preguntas para el sermón Dominical

¿En qué lugares equivocados sigue buscando el ser humano la vida, la esperanza y la paz que solo Cristo puede dar?

¿Qué nos revela la tumba vacía acerca del poder de Cristo sobre la muerte, el pecado y el fracaso humano?

 ¿Por qué es tan fácil recordar el dolor de la cruz y olvidar las promesas que Jesús ya había anunciado?

¿Cómo cambia nuestra fe cuando dejamos de tratar a Cristo como un recuerdo religioso y lo reconocemos como el Señor vivo?

Si Cristo vive, ¿qué noticia estamos llamados a proclamar al mundo con urgencia y convicción?

Julio Ruiz es pastor de la Iglesia Bautista, Ambiente de Gracia, ubicada en la 5424 Ox Rd. Fairfax Station, VA 22039 Tel. 571-251-6590 (pastorjulioruiz55@gmail.com)

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