Saturday, March 7, 2026
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Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí

POR: REV. JULIO RUIZ*

LA PALABRA EXPUESTA

  “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

  Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.  Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto” (Juan 14:1-7).

  Jesús tiene por delante la cruz, y sabe que después de esto dejará a sus discípulos, de allí el presente texto de consuelo frente a la realidad de su próxima ausencia. Así pues, les asegura que en la casa del Padre hay lugar para todos y que Él mismo va a preparar ese lugar para sus seguidores. Y frente a la pregunta de Tomás que le mostrara el camino, Jesucristo se revela como el camino, pero además, como la verdad y la vida. Quien le conozca, conocerá al Padre.

  “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”. Jesús invita a sus discípulos a mantener la calma ante la inminente dificultad de su partida. Los anima a confiar en Dios como siempre lo han hecho y, del mismo modo, a depositar su fe en Él. Estas palabras tienen la misión de fortalecer el ánimo y evitar el desaliento de sus discípulos. Jesús invita a los suyos a poner su confianza el Padre, y a la vez en Él para afrontar el futuro con esperanza y seguridad.

EN LA CASA DE MI PADRE MUCHAS MORADAS HAY

  “Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho”. Qué extraordinaria promesa. Jesús les asegura a sus discípulos que en el reino de Dios hay espacio para todos ellos y los demás creyentes. No es un lugar exclusivo ni limitado, sino abierto y generoso. Al usar la imagen de una casa con muchas habitaciones es una manera de ilustrar al cielo como la vivencia de una gran familia. De esta manera brinda consuelo ante su separación.

  “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo…”  En estas palabras vemos a Jesús anunciando su partida, pero con un propósito: preparar un sitio para sus amados en la presencia de Dios.

  Es verdad que se va, pero no los abandona, sino que actúa anticipadamente por su bien. La promesa es de regresar otra vez y reunirlos consigo en lo que será la comunión eterna. Esta promesa subraya el amor y el compromiso de Jesús con los suyos.

  “… para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Esta repetición de la misma promesa es para asegurar a los suyos con quien estarán al final de sus vidas.  Él mismo regresará para llevarlos con Él, mostrando su deseo de compartir su destino eterno. Esta frase reafirma la seguridad de la salvación y la compañía perpetua con Cristo. El énfasis está en la certeza de su regreso. Ninguna promesa es más cierta en el futuro como la segunda venida de Cristo.

“Y SABÉIS A DÓNDE VOY, Y SABÉIS EL CAMINO”

  Jesús afirma que sus discípulos ya poseen el conocimiento necesario sobre su destino y el modo de llegar allí. Les recuerda que, a través de su enseñanza y ejemplo, les ha mostrado el camino hacia el Padre.

  Esta frase invita a la reflexión sobre la comprensión espiritual. Sugiere que la relación con Jesús es clave para entender el propósito divino. Y si bien los discípulos no entendieron todo al principio, la resurrección y la llegada del Espíritu Santo, les dio el entendimiento completo hacia dónde iba su Señor. 

  “Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?”. Esta pregunta es muy humana y revela una especie de confusión y falta de comprensión sobre la misión y destino de Jesús. Es como si dijera “no entendemos a dónde vas, ¿cómo podemos seguirte?”.

  Sin juzgar a Tomás esta pregunta más bien muestra su humildad y su necesidad de claridad. Tomás y los demás ignoraban el destino final de Jesús, de allí la pregunta.

  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. He aquí los otros “Yo soy” de Jesús con los que revela su identidad central: Él es el único medio para llegar a Dios. Y para esto se muestra como el único camino al Padre, la verdad absoluta y la fuente de la vida eterna. Esta declaración les deja claro que no ha otras vías de salvación. Es, en efecto, a través de una relación personal con Él como se puede acceder al Padre.

“SI ME CONOCIESEIS, TAMBIÉN A MI PADRE CONOCERÍAIS…”

   Esta declaración habla de la divinidad de Jesús, pues Él es uno con el Padre. Destaca la unidad entre ambos, revelando que a través de su vida y enseñanzas es como se obtiene acceso directo a Dios. No fue raro que el mismo Juan después escribiera acerca de lo visto y oído, tocante al Verbo divino (1 Juan 1:1-2).  Con un solo plumazo Juan nos deja la verdad que nadie puede reconocer a Dios sin la persona de Cristo.

  Este es un pasaje hermoso de este nuevo capítulo de Juan. Es la declaración más completa de la que se tenga conocimiento acerca de la esperanza de cuál será nuestro destino final después de esta vida terrenal.

  Es la más bella promesa para cuando nos invadan esos momentos de incertidumbre y miedo. Es el recordatorio para mantenernos firme, sabiendo que Jesús está en los cielos preparando el lugar de nuestra morada. Bendita sea esta promesa por lo que nos espera.

¿Qué significa para nuestra seguridad eterna que Jesús nos diga que Él es el “camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí?”

Julio Ruiz es pastor de la Iglesia Bautista, Ambiente de Gracia, ubicada en la 5424 Ox Rd. Fairfax Station, VA 22039 Tel. 571-251-6590 (pastorjulioruiz55@gmail.com)

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